Las ventanas de la casa son una fuente impredecible de nuevos espectáculos que la naturaleza nos prepara caprichosamente. Un sol al rojo vivo, una luna gigantesca, nevadas espectaculares… y este arcoíris, por ejemplo. Fue al atardecer de un día indeciso, donde sol y lluvia pelearon por el dominio supremo del cielo sin nunca darse cuartel. Al final, todo terminó con un armisticio, cuyo anuncio quedó plasmado aquí para la historia.

Escrito por matoroa 
Escrito por matoroa